La ventaja (o el inconveniente) de vivir en 35 metros es que todo en nuestra casa está muy juntito y alguna de estas mañanas, suelo despertarme (por segunda vez) con unos ruidos y olores que me son muuuy familiares jejeje... el cajón de los cubiertos, un exprimidor, la nevera.... si abro un ojo puedo verle desde la cama, en la cocina, de espaldas y descalzo... ¡¡siempre se levanta el primero!!.... el colacao y la leche para el bibi de Daniel... una capsulita de mi café nespresso y leche de soja para mí... leche de soja del tiempo para él... mmmmmm... todo un ritual... y como es domingo, zumo de naranja recien exprimido para todos y tostadas recien hechas.... ooohhhhhhh.... con ese olor ya no puedo resistirme y me levanto de la cama como una zombie.... me siento en la silla y ésto es lo que me encuentro.......
¿No es para comérselo?... a besos digo... que el desayuno también jjjjj
Adoro las mañanas de domingo